Aquí tiene su recorte, señorito

Los gobiernos hostiles a los pueblos suelen achacar la falta de cariño que reciben de éstos a una mala comunicación: “tenemos un problema de comunicación” reconocen como toda autocrítica los gobiernos impopulares…

En política las cosas siempre se hacen bien y se comunican mal. Por primera vez uno tiene la tentación de pensar que el Gobierno de Rajoy tiene un problema de comunicación. Si tenían pensado recortar 10.000 millones de euros en educación y sanidad la forma de que ello hiciera menos daño a la imagen del gobierno habría sido añadirlo a los Presupuestos Generales del Estado presentados hace una semana: el recorte quedaría más o menos difuminado entre la sangría presupuestaria o, al menos, eclipsaría a otras partidas recortadas que generaron el cabreo de la semana pasada.

El gobierno tendría un problema de comunicación si fuera el gobierno quien toma las decisiones económicas y por tanto tuviera margen para comunicarlas de una forma u otra.

Circula un rumor que posiblemente no sea verdad pero que supone un perfecto análisis de nuestra realidad colonial. Hace unas semanas Rajoy se puso digno (dentro de lo que cabe) y anunció que España relajaría para este año el objetivo de déficit dejándolo en un 5.8% y que no lo había consultado a nadie de Berlín ni Bruselas, que él tomaba las decisiones que para eso le habían elegido. Según el citado rumor, al ver esto Zapatero se habría llevado las manos a la cabeza y habría comentado que decir eso era una temeridad que harían pagar a Rajoy. La primera factura que habrían pasado a Rajoy habría sido la exigencia de un recorte tan incómodo para un gobernante como el que anunciaron ayer.

Posiblemente el rumor sea falso pero tiene toda la pinta de exponer una realidad. Ayer el Gobierno vivió un día disparatado en el que por la mañana Luis de Guindos anunciaba el final de la sanidad universal gratuita y a medio día todo un vicesecretario de organización del partido desmentía al ministrín de economía hasta que finalmente el gobierno sacaba una nota de prensa en la que se anunciaba el recorte en sanidad y educación. Y además se anuncia el recorte sólo en sanidad y educación sin incluir, como para disimular, algún recorte en defensa, en el presupuesto de la Casa Real, alguna mínima tasa para ricos… Sólo faltó incluir un recorte en las pensiones, aunque no lo descartemos para futuras notas de prensa. Desde la entrevista en Alemania de de Guindos sabíamos que darían un hachazo a la sanidad, pero ayer mismo mostraron el gobierno y su partido que lo que no sabían es cómo dar el hachazo que, por lo que fuera, se sentían obligados a dar.

Resulta casi evidente que más que recortar lo que se quería era decir “estamos dispuestos a suicidarnos políticamente” como aquel personaje de La Ardilla Roja que para demostrarle su amor a Emma Suárez se cortaba con unas tijeras un trozo de mejilla. Que no se trata de que tengan una idea económica aberrante y suicida, sino que de lo que se trata no es de salir de la crisis sino de que alguien (“los mercados”, Bruselas) está aprovechando la crisis para evidenciar quién manda aquí y para demostrarlo se obliga al bufón a humillarse ante el rey: en eso llevamos desde mayo de 2010. No es que crean que no hay alternativa económica a los recortes: lo que hay que hacer ver es que existe alternativa política al colaboracionismo.

Fuente: http://networkedblogs.com/weBnN

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