Entrevista a las Brigadas Vecinales de Observación de los Derechos Humanos

1. ¿Qué son las Brigadas Vecinales? ¿Y por qué actuáis frente a las redadas policiales?

Las Brigadas Vecinales de Observación de los Derechos Humanos es una iniciativa popular que surge a finales de 2009 ante la extensión de controles policiales por perfil racial en nuestros barrios.

Vecinos y vecinas de Madrid podían constatar diariamente cómo la policía identificaba sin razón aparente en bocas de metro y en otros espacios exclusivamente a población que por sus rasgos físicos pareciera no autóctona.

Ante esta injusticia desde organizaciones barriales, centros sociales y colectivos con experiencia en la defensa de derechos humanos en Latinoamérica se buscó una forma de contestar a estas prácticas racistas. Las Brigadas Vecinales nacen así con el objetivo de acabar con los controles racistas de una forma colectiva y organizada, ofreciendo una resistencia al racismo institucional que intenta poco a poco invadir nuestros barrios.

Por eso desde los inicios hemos querido señalar que la existencia de las redadas raciales no es solo problema de quienes las sufren en su propia carne, sino que está directamente conectada al diseño de un tipo de sociedad de control donde la vigilancia de la población aumenta cada día. En Madrid la privatización de los servicios públicos está conllevando la privatización del espacio donde antes nos encontrábamos: las calles, las plazas, los parques…

Estas redadas son claro ejemplo de una política con componentes claramente clasistas y racistas. Por una parte discriminar a un tipo de población trabajadora que es la que usa medios de transporte como el metro o espacios como los locutorios (dos puntos frecuentes de control racial) y por otra actuar como medio para separar a la población, entre extranjeros y autóctonos, estigmatizando a una parte y rompiendo los lazos de solidaridad que pudieran existir en cada barrio.

De esta forma la presencia de la policía requiriendo documentación construye una imagen clara de criminalización y nos produce una sensación terrible en el cuerpo.

Mientras a cierta población nativa se nos recortan los derechos a la población no nativa se los niegan, pudiendo detener por la calle de manera ilegal a personas por el simple hecho de “no tener papeles” (una falta administrativa que podría compararse con aparcar en doble fila).

Es increíble que hoy en día en una sociedad que se da por llamarla “democrática”, cierta gente pueda ejercer el derecho a la movilidad por la ciudad mientras que otras personas tengan que sufrir la parada, la obstaculización y la detención continua.

2. ¿Cuáles son vuestros objetivos? ¿Han cambiado desde que empezasteis hasta ahora?

Nuestro objetivo es impedir los controles racistas, que son parte de una estrategia de miedo y represión contra la población migrante que puede ser encerrada 60 días en un CIE y expulsada a un país que no es el suyo simplemente por pasear y no tener papeles.

Por eso vemos necesario contestar a estas prácticas racistas en las calles de forma colectiva, organizada y continua. Por ello hemos establecido un protocolo de actuación asumido dentro de la asamblea de las Brigadas Vecinales de Observación de Derechos Humanos como forma de comportarnos ante un control racista.

Aunque parar una redada no depende solo de que estemos presentes mientras sucede, nuestra presencia con chalecos naranjas hace que la gente que pasa alrededor no naturalice lo que está haciendo la policía en ese momento. Nuestro objetivo por tanto es denunciar la práctica policial racista, evitar que esta se tome como algo normal y termine considerándose un despliegue policial más.

Durante esta actuación de Brigadas cobra mucha importancia el diálogo que mantenemos con los vecinos y las vecinas. Panfleteamos con unos textos que denuncian la actividad de la policía e informan de derechos y lugares de interés para recibir más información. Con esos papeles y nuestro diálogo en la calle recuperamos el espacio público como lugar donde hablar, intercambiar opiniones, conocer lo qué piensa el resto de vecinos y re-construir en cierta medida los lazos de vecindad.

Además en la experiencia acumulada de Brigadas nos hemos dado cuenta que un porcentaje amplio de las gentes con las que nos encontramos no aprueban esos controles y no entienden porque la policía ejerce esa discriminación.

Como se puede observar nuestros objetivos iniciales de estar en la calle, hablar con los vecinos, generar apoyo mutuo y oponernos con nuestra acción a los controles no han variado. Pero si que es cierto que a lo largo de este tiempo hemos reflexionado en asamblea sobre nuestro protocolo de actuación, hemos tenido que hacer frente a las denuncias puestas por Delegación de Gobierno y hemos hecho un trabajo de reflexión como cualquier colectivo asambleario que ha influido en nuestro trabajo posterior. Por ejemplo ahora intentamos hablar lo mínimo con la policía y estamos poniendo más énfasis en recoger las conversaciones que tenemos con las personas o los argumentos que usan las fuerzas de seguridad para justificar su actuación.

3. ¿Qué hacéis cuando os encontráis un control policial, y qué puede hacer la gente si se lo encuentra?

Como comentábamos antes, nuestra actuación trata de reflejar que lo que hace la policía es un acto ilegítimo e ilegal. Ante ello desde Brigadas trabajamos en un tipo de contestación organizada y mantenida en el tiempo. Parar a las personas por su aspecto es un acto racista que debe ser continuamente denunciado y contestado en las calles.
Desde Brigadas sabemos que nuestra forma de actuar es una entre muchas y que es difícil dar unas pautas de actuación única frente a los controles.

Pensamos que es útil recordar que cuanta mas información se tenga mayor seguridad habrá a la hora de hablar e interactuar con la policía. No es lo mismo afrontar una situación sabiendo que la policía no puede hacer controles rutinarios, ni por temas de extranjería, que ignorándolo.

Por eso preguntar a la policía qué está haciendo puede ser la primer y más simple herramienta con la que contamos. Que hacer esa pregunta es un derecho, que no nos pueden reprimir por ello y que muchas veces ese simple cuestionamiento supone que la policía al dar razones evidencie su falta de legitimidad.

A este nivel la gente puede encontrar protocolos individuales de actuación frente  los controles (Asociación Sin Papeles) y protocolos hechos por las asambleas de barrio que se han ido forjando a través de una contestación mas masiva y espontánea, reflejo del hartazgo popular, como por ejemplo las puntuales y amplias respuestas de los vecinos y vecinas de barrios como Oporto o Lavapiés donde varias veces se han impedido controles racistas de la policía.

4. ¿En qué creéis que ha influido la presencia de las brigadas frente a los controles? ¿Cómo ha sido la reacción de la gente de la calle?

No sabemos a ciencia cierta que influencia ha tenido nuestra presencia a la hora de reducir los controles policiales pero sí que en estos dos años de salidas hemos constatado cómo la respuesta policial ante nuestra presencia ha ido variando.

A veces al vernos se han marchado y han vuelto después de unas horas, o han estado evitándonos como si jugáramos al ratón y al gato. En otros casos han realizado el control racista y han respondido de diferente forma a nuestras preguntas sobre lo que estaban haciendo (son ordenes, no somos racistas porque paramos a negros y rumanos…) Y como no, en alguna ocasión también nos han denunciado.

Parte de estos datos parciales y la evaluación de los mismos para saber el efecto que nuestra actuación ha tenido durante el año pasado lo podéis encontrar en nuestro Informe que está colgado en nuestra página web:  http://www.brigadasvecinales.org

En todo caso  no se puede medir sólo nuestro trabajo en función del resultado cuantitativo de si han descendido o no los controles o de si varias instituciones como la defensora del pueblo se ven en la obligación de condenarlas. Siendo eso importante nuestra práctica política busca principalmente recuperar el espacio público a través de desnaturalizar los controles racistas a los ojos del vecindario.

Como comentábamos antes, la gente en la calle ha mostrado un sentimiento contrario a los controles racistas y nos preguntan muchas veces qué pueden hacer. Personas desconocidas nos escriben a nuestra web y nuestro twitter informándonos de los controles que ven, diciendo la hora y las características de la actuación racista de la policía. Además las Brigadas siguen creciendo y continuamente se sigue apuntando gente a los talleres de incorporación que hacemos mensualmente.

5. ¿Habéis tenido repercusiones debido a vuestras actuaciones?

Desde Delegación de Gobierno se nos ha denunciado varias veces y se han abierto una serie de expedientes tanto administrativos como penales. Incluso en una de las identificaciones ya nos tenían preparado un boletín de denuncia previo.

Se puede decir que la represión ha sido un continuo en nuestra actividad, pero anima saber que en el último juicio hemos salido absueltos, que los anteriores por vía administrativa aún no tienen condena definitiva y que hemos generado herramientas para minimizar el efecto disuasorio de las sanciones, asumiendo colectivamente los juicios y las multas e intentando generar lazos de apoyo mutuo dentro del colectivo.

De hecho seguimos con la firme convicción de que las Brigadas deben seguir existiendo hasta que el clamor de la calle impida que las instituciones nos sigan invadiendo la vida de control y de racismo.

vía: Todo por Hacer

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