Chile. Nelson Schwenke y el Verdadero Sur

Por Rodrigo Álvarez, periodista y productor ejecutivo Terra

TrincheraDeLaImagen.cl.- En los años ochenta en Concepción veíamos tocatas del Canto Nuevo en el Aula Magna, una sala monona de la Universidad Católica ubicada frente a la Plaza de Armas. En ese lugar desfilaban los cantores sin TV que a pura guitarra protestaban contra la dictadura, con letras de poesía enmarañada (para no ser explícitos y ser prohibidos) y otros con letras más combativas o de definitiva protesta. En medio de Gatti, Santiago del Nuevo Extremo, Peralta, Congreso, Oscar Andrade aparecía un dúo de espinilludos valdivianos que cantaban cosas simples, detenidos en la calle Picarte, la señora María, la ciudad en que vivían o acerca de las injusticias como tener que alimentarse con una Sopa de Margarita (en alusión a la marca de sopas extra secas).

Todo era regular, periódico y de dulce rabia hasta que un día sábado en la tarde fui con Harry Peña al Aula Magna a ver a Schwenke & Nilo. Sin embargo terrible fue la sorpresa al ver un pequeño letrero blanco que explicaba la suspensión de la tocata por enfermedad de Nelson. El cáncer ya se lo comía por dentro, un “pedazo de mí”, diría él más tarde, y sentimos como que otra injusticia de los milicos había llegado.

Pasaron meses -cuando no años- hasta que el dueto volvió a las canchas con Nelson pelado, muy abrigado y sin tocar la guitarra, cerrando los ojos para concentrarse en sus letras, en su río Calle Calle, en su amigo Marcelo, de pronto canoso, sensible, reidor. Lo último porque pocos tenían el humor de Nelson Schwenke para improvisar tonteras entre canción y canción. Era muy divertido escucharle sus textos de anfitrión y sus comentarios de actualidad que, en medio de la bruma, parecían como pinceladas extemporáneas. Marcelo sujetaba su guitarra mientras reía con el público. Nelson producía un silencio expectante antes del próximo acorde y las 2 voces tan unidas y tan solemnes. Había que decir cosas importantes.

Hubo una primera vez que le grabé sus alocuciones, hubo una vez que fui al camarín (nervioso) y nos convidaron whisky de una botella, a Peña y a mí; hubo una vez en que los entrevisté; hubo otra en que los llevé a TVN cuando el canal hacía cosas entretenidas y variadas, y que sirvió para que se conocieran con Los Bunkers; hubo una vez en que aprendí a tocar guitarra con “El Viaje” y las “Lluvias del Sur”; hubo pocas veces en las que he estado frente a alguien a quien le importa le encuentres sentido a tu vida.

Schwenke & Nilo nunca fue considerado por los medios oficiales, muchas vivió del prejuicio musical de los años que ya pasaron, y sufrió tal vez la maldita adecuación a los tiempos, pero siempre estuvo en nuestros cancioneros generacionales y en actividad. No hubo vez en que me encontrara con Nilo en el Galpón y no me acercara a saludarlo y preguntar por Schwenke que vivía en La Calera. Es probable que nunca supiera del café el Dom que compartí con ellos preguntando por las letras más rebuscadas. La sencillez no siempre cuaja con la grabadora.

Dudo que Nelson vaya a descansar en paz, pienso, mirando por la ventana, no es de las personas que se queden quietas cuando algo no les gusta. Debe estar escribiendo del cauce fluvial del sur, del verdadero sur, que sigue su camino por más frágiles que seamos o nos comportemos. Tal vez era su causa o la que yo aprendí cantando.

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