Los indignados. El rescate de la política’.

Los indignados. El rescate de la política’. Así se titula el último libro de Marcos Roitman, doctor en Ciencias Políticas y Sociología. Autor de diversas obras y colaborador en diferentes medios de comunicación, en su último libro -disponible en librerías a partir del 9 de abril (editorial Akal)- Roitman analiza el surgimiento de los nuevos movimientos sociales y la influencia del 15M en el “despertar social” que hoy vive España.

Paula Guerra / Crónica Popular 23/03/2012Este último tiempo hemos asistido a múltiples revueltas sociales, en diferentes partes del mundo. ¿Cuáles son los elementos que han dado origen a esta situación?

Podríamos señalar que todas tienen un punto en común, son luchas por la democracia, en algunos casos para denunciar su inexistencia y, en otros casos, por plantear el cierre de espacios y derechos de ciudadanía política. Pero responden a dinámicas internas específicas y, por tanto, no son homologables.

¿Qué elementos se podrían definir como característicos de los últimos movimientos sociales emergentes en el mundo?

En parte, lo apuntado, las luchas por la democracia. Pero tienen en común que sus protagonistas son hijos de un momento crucial de la humanidad. La crisis del capitalismo como orden mundial. El deterioro del medio ambiente, las condiciones de vida, la corrupción y la pérdida de centralidad de la política como factor de cohesión social frente al mercado, al menos en los países de Europa occidental, le otorgan una peculiaridad difícil de abstraer.

En su libro sostiene que el término ‘indignados’ con el que algunos definen al movimiento 15M es un concepto ‘reduccionista’. ¿Cuál sería la definición que lo caracterizaría?

Ciertamente, hablar del 15M como un movimiento de ‘indignados’, supone etiquetarlos como resultado de una cólera social. Cuestión no solo cuestionable sino grotesca. Es cierto que el texto de Hessel, ‘¡Indignaos!’, fue la excusa de los medios de comunicación para encontrarles un nombre genérico que los diferenciara del resto de movimientos sociales.

Pero el 15M no responde a esta caricatura. Creo que es mejor no adjetivar y entenderlo como lo que representa, un factor de recuperación del espacio político de ejercicio ciudadano en sus prácticas democráticas. En definitiva, el 15M es un movimiento social ciudadano hijo de las peculiaridades de la involución democrática que vive España, en la que destaca la corrupción, la desigualdad social, el paro, y el descrédito de la política.

Afirma, también, que vivimos en una época de incertidumbre y malestar en la que se criminaliza y persigue a los movimientos sociales, algo que ha ocurrido en España con el 15M. ¿A qué responde esta criminalización?

Una de las mejores formas de controlar a la población y negarle el ejercicio de los derechos políticos consiste en identificarla como un peligro para la democracia representativa. En tiempo de guerra fría se acuño el concepto de enemigo interno, identificado con comunistas, socialistas, marxistas y anarquistas, fundamentalmente. A partir de los atentados de las Torres Gemelas en 2001, el enemigo interno mutó enterrorista. Y terroristas pueden ser todos aquellos que no responden a la lógica del sistema. Por ello los nuevos movimientos sociales se criminalizan, facilitando su represión. Basta con observar en Valencia las declaraciones del jefe de policía, al llamar enemigo a los estudiantes secundarios que se manifestaban en contra de los recortes en educación.

España vive un despertar social, cuyos colectivos más reivindicativos (educación, salud, sindicatos, jóvenes…) se manifiestan casi a diario; pero, por otra parte, el Partido Popular obtuvo mayoría absoluta en las últimas elecciones generales. ¿Cómo se explica esto?

Creo que hay una mala interpretación o, mejor, una interpretación interesada del triunfo electoral del Partido Popular. Es cierto que ganó y obtuvo una mayoría absoluta de diputados, pero si hablamos del número de votantes en términos relativos no representan el 30 por ciento del electorado, lo cual debe hacernos pensar. Por otro lado, el discurso institucional tiene aún credibilidad en amplios sectores de la población que viven la democracia como si se tratara de una lógica electoral, en la que se castiga o se premia a unos u otros sobre el falso dilema de la alternancia. La crisis supuso no sólo una desafección del votante del PSOE, sino mirar al otro lado, a la derecha, como opción de cambio y de solución. En una sociedad que ha sido despolitizada y en la que la democracia es marketing, el juego se reduce a un péndulo que en nada favorece el desarrollo de la democracia real. Es la esquizofrenia política, se apaga el incendio con gasolina o se llama a los zorros a cuidar el gallinero. Los banqueros, especuladores, empresarios y transnacionales son los llamados a solucionar una crisis de la cual son responsables.

Una de las opiniones consensuadas en los medios de comunicación conservadores es que las demandas sociales exigidas por el 15M no derivarán en un cambio político institucional real debido, por ejemplo, a la falta de organización interna del movimiento y a su negativa de participar en la política electoral. ¿Está de acuerdo?

No. En principio ello supone desconocer las aguas profundas que mueven el 15M. El rechazo a la política electoral no supone un rechazo a las elecciones, sino a un sistema electoral, a formas no democráticas y a un desvirtuar la voluntad general bajo un bipartidismo imperfecto. La más clara situación la tenemos hoy en el Congreso. Las reglas se saltan cuando quieren y en favor de quienes quieren. Así, UPyD se consolida como grupo parlamentario gracias a un diputado de la derecha, Foro Asturias, y se lo niegan a la coalición Amaiur, con más diputados y mucha mayor razón política para ser grupo parlamentario.

En este mismo sentido, y tomando como base el título de su libro, ¿de qué manera un movimiento criminalizado por el poder político y conservador, que no posee líderes internos y que se niega a participar en la política electoral, puede ir al rescate de la política? ¿Es el 15M la respuesta para la actual crisis política?

Con relación a la primera pregunta, la política debe ser rescatada de las manos del mercado, que se alza como el articulador del proceso de toma de decisiones. Una sociedad donde la política no es el referente de cohesión social y sí lo es el dinero; donde la ganancia, la competitividad y el yo se antepone al bien común, pierde toda posibilidad de ser democrática. En eso consiste el rescate de la política, en rescatar su rol creador de ciudadanía. En este sentido, el 15M es uno de los movimientos sociales que están en esta brecha. Necesariamente, un nuevo proyecto democrático pasa por tomar en consideración la experiencia vital del 15M. Su presencia ha despertado conciencias. Solo por ello debe ser bienvenido. Es parte de la solución, pero no la solución.

¿Es posible conducir con éxito una oposición al poder establecido sin la unión, en un solo gran movimiento, de partidos de izquierda, sindicatos y el 15M?

Depende de cual sea el proyecto. Entender oposición como una lógica electoralista dentro del actual marco de un capitalismo depredador y salvaje, para gestionar mejor sus intereses, no es la solución. No creo que la solución de la crisis, hoy que gobierna el PP, sea el PSOE. En ese sentido, la crítica a la acción sindical es un referente del 15M. Hay que decantar qué se quiere y definir una alternativa. Sin proyecto ni programa, cualquier unión no deja de ser oportunismo ramplón. Hoy, no cuestionar el origen de las desigualdades sociales y las políticas que han beneficiado al gran capital especulativo y financiero, tanto como la forma de Gobierno, la monarquía, es el punto que marca fronteras para el desarrollo de una oposición de izquierdas. Nuevamente subrayo que el 15M puede desencadenar un proceso, pero no es todo el proceso.

¿Qué papel están jugando los intelectuales en este nuevo escenario social?

Creo que no cabe otro papel, si queremos llamar intelectuales, que ser críticos del poder. Como bien sabemos, el término se acuña por la acción de Emile Zola en su ‘Yo Acuso’, conocido como la carta enviada al entonces presidente de la república francesa, para destapar las tropelías y falsas acusaciones de traición al capital Dreyfus, construidas desde el propio Estado. Fue el comienzo de la participación en el espacio público, criticando la razón de Estado, lo que define su acción. Por ello no cabe llamar intelectuales a quienes no critican al poder y se convierten en sus meretrices, renunciando a la crítica del poder. Justificar la razón de Estado y sus prácticas acaba por desfigurar al intelectual, travistiéndolo en un ideólogo del sistema, que cobra por sus servicios. El mejor ejemplo es Fernando Savater.

¿Cuál cree que será el panorama político-social en España de aquí a los próximos años?

La respuesta está sujeta a la propia marcha de los acontecimientos. Pero no hay direccionalidad única. El futuro no está diseñado. Pero, si quienes están en el poder no cambian, y no hay razón para pensar que cambiarán por su propio voluntad, asistiremos a un mayor grado de involución política, pérdida de derechos ciudadanos y libertades sociales. Una lógica insostenible de un capitalismo que pone en cuestión el propio devenir de la humanidad. Por otro lado, están las demandas democráticas de los nuevos movimientos sociales ciudadanos y los ya tradicionales, que deberán emprender una lucha con nuevas formas del pensar y del actuar para romper esta dinámica, rescatar la política y crear un nuevo mundo donde el nosotros sea la referencia para construir una sociedad democrática, con justicia social y dignidad.

Marcos Roitman, sociólogo y profesor titular de “Estructura Social de América latina y de España” en la Universidad Complutense de Madrid.

El autor

Marcos Roitman Rosenmann nació en Santiago de Chile en 1955. El golpe de Estado de 1973 le sorprendió con 18 años, inmerso en una “militancia sin malicia, profundamente inocente”. Después de permanecer detenido en el Estadio Chile (hoy Estadio Víctor Jara) y en el Estadio Nacional, Roitman se instaló en España, donde se doctoró en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad es profesor titular en esta misma Facultad de las asignaturas de Estructura Social de América latina y de España.

Colaborador habitual del periódico La Jornada de México; Correo del Orinoco, de Venezuela; y Le Monde Diplomatique, en su edición española, ha dirigido seminarios de Doctorado e impartido cursos y conferencias en la mayoría de las universidades que integran las comunidades autónomas del Estado español. Fue coordinador para España del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y actualmente forma parte del consejo científico de ATTAC España.

Entres sus últimos libros publicados se encuentran ‘El Pensamiento sistémico: los orígenes del social-conformismo (2009)’, ‘Democracias sin demócratas y otras invenciones (2008)’, ‘Pensar América latina: el desarrollo de la sociología latinoamericana (2008)’.

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