Pautas para entender el significado del manifiesto de #YoSoy132 al pueblo de México

La Jornada Jalisco

El movimiento #YoSoy132 tendrá que ganar el apoyo y la participación de la mayoría de la población para detener la imposición. Foto Arturo Campos Cedillo

Parte II de II

Juan Manuel Velázquez Ramírez.- Las alternativas que presenta en su manifiesto el Movimiento #YoSoy132, incluye lo que ellos llaman proyecto democrático de transformación social y reconstrucción nacional. En él plantean la tarea de democratización y transformación de los medios de comunicación, que permita la socialización de la información y difusión; el establecimiento de un modelo de medios públicos que se traduzca en una apertura mediática que garantice la libertad de información y expresión para todos. A otro nivel, proponen la transformación del modelo educativo que garantice constitucionalmente una verdadera educación laica, gratuita, científica, pluricultural, democrática, humanista, popular, crítica, reflexiva, científica, tecnológica y de alto nivel académico. Económicamente plantean la necesidad de un modelo económico humano, justo, soberano, sustentable, de interés social y de paz, distinto al modelo neoliberal actual. A nivel de la salud el hacer efectivo este derecho, bajo un enfoque multidimensional e interdisciplinario. En el terreno de la seguridad nacional y la justicia se propone el retiro de las fuerzas armadas de las funciones de seguridad pública; detener la criminalización, represión y hostigamiento de la protesta social y de la población en general; el esclarecimiento de los asesinatos; el alto a los feminicidios y crímenes; el respeto a los procesos autónomos de seguridad comunitaria y de organización; el fortalecimiento de la democracia participativa en la toma de decisiones; el establecimiento de políticas públicas; y el apoyo a los proyectos autónomos y autogestores. En el ámbito organizativo se propone la creación de asambleas locales en todo nivel que apunten hacia la creación de un poder popular y ciudadano, que vigile a los órganos de gobierno e implemente desde la sociedad, mecanismos para la solución de sus demandas. Al nivel de las alianzas, en este manifiesto se identifica solidariamente con organizaciones y movimientos sociales, que estén dispuestos a conformar alianzas basadas en el respeto a la autonomía y la relación horizontal.

Por lo que este movimiento plantea en su manifiesto podemos decir lo siguiente:
Al dirigir su manifiesto al conjunto del pueblo de México, el movimiento #YoSoy132, se comporta como un agente social que busca establecer un diálogo sensibilizador y movilizador no sólo con los sectores organizados, sino también con la mayoría de la población de este país, que no se encuentra organizada. Se destaca el hecho de que se identifique como parte del pueblo, no como alguien externo a él, como parte de ese pueblo que sufre, pero también con aquel sector que resiste.
La caracterización que realiza el movimiento #YoSoy132 de la problemática que aqueja al país, es multidimensionalmente abarcadora. Se preocupa tanto por los asuntos macroeconómicos (crisis y endeudamiento), pero también de los políticos (fraudes electorales), los sociales (riqueza de unos cuantos) y los culturales.
Por la autodefinición el movimiento #YoSoy132 se reconoce como parte de las tradiciones de luchas; como estudiantil por su origen y composición estructural mayoritaria; social por su aspiración y alcance; político por su actitud de incursión en los asuntos del poder; apartidista por su diferenciación respecto a partidos y prácticas electorales; pacífico por sus métodos de acción; organizado y de acciones directas de resistencia, por sus prácticas; autónomo por su independencia respecto a otros organismos; democrático por su funcionamiento; y antineoliberal, por su oposición a las políticas económico-sociales dominantes.
Por la definición de sus enemigos, el movimiento #YoSoy132 es contrario al Estado, a los medios de comunicación, al PRI y a la clase política dominante, a la burguesía y al crimen organizado.
El conjunto de estas referencias nos permite hacer una caracterización de lo que es este movimiento hasta el momento actual de su desarrollo.
Es un actor colectivo que surge del ámbito estudiantil privado, que al extenderse a estudiantes de universidades públicas, acentúa su diferenciación de clase y de posiciones políticas; que se basa en la participación voluntaria de sus integrantes; que durante esta coyuntura ha mantenido una constancia en sus actividades; que cuentan con objetivos compartidos limitados, aunque la heterogeneidad de su composición le dificulta clarificar y avanzar en este terreno; que procura actuar con base en una línea coordinada y organizada, que se dificulta aún concretarla a nivel nacional; que ha incidido en la coyuntura electoral de donde se originó, y busca trascender más allá de esta; que desarrolla prácticas no convencionales; que cuenta con valores y símbolos de identidad y contrasímbolos y antivalores, para caracterizar a los enemigos; que es creativo en la utilización de sus recursos (virtuales) y acciones (performance, música, arte); que busca funcionar evitando la especificación de roles permanentes de sus integrantes; que ha favorecido la expresión de otros actores políticos (militantes, activistas sociales y organizaciones); que procura modificar la institucionalidad dominante; que se manifiestan en una lógica anticapitalista, aunque no se tenga conciencia, ni sea la aspiración de todos los que participan en este movimiento; que se encuentra en un momento en que de la protesta, las condiciones actuales les exige pasar a la propuesta; que trabajan bien la descentralización, pero las acciones más fuertes les exigirán una centralización que tienen que decidir y construir en pocas semanas; que se encuentra en un momento de construcción donde en muchos casos ha prevalecido la emoción de la coyuntura y la convicción, que tendrán que transformarse en estrategias y tácticas más profundas; que se mueve en un límite de riesgo entre el civilismo-pacifista y la exigencia de aprendizaje de resistencia ante la violencia del Estado que seguramente vendrá; que hace una política de otra manera, diferente a la tradicional, que les lleva a politizar ámbitos antes despolitizados; que propicia otras formas de uso del espacio público; que busca favorecer la autogestión y el empoderamiento ciudadano; que pone acento en la solidaridad de clase; que permite la recuperación de acontecimientos históricos que permanecen en la memoria nacional; que ha favorecido el fortalecimiento del debate público; y que debe innovar formas de hacerse presentes y comunicar horizontalmente las demandas a todos los sectores, superando la amenaza de la volatilidad cíclica de su existencia y la localidad de su presencia.
Hasta hoy nada está dado de manera definitiva sobre el futuro de este movimiento. Esto lo definirá su capacidad para construir una relación de fuerzas favorable respecto a la del Estado y sus instituciones, de las empresas de medios, de las instituciones financieras, del PRI y su candidato, y de la jerarquía católica. Pero sobre todo el movimiento #YoSoy132 tendrá que ganar el apoyo y la participación de la mayoría de la población para detener la imposición. También hay que ganarle al tiempo político: quedan 25 días.

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