Guatemala: 29 años con Cerigua

Gustavo Berganza

El Periódico.-  A partir de agosto de 1981, cuando el Ejército aniquiló al frente urbano capitalino de ORPA, la guerra salió de los límites de la ciudad de Guatemala para concentrarse en las áreas rurales del resto del país. El cerco informativo que había implantado el gobierno corrupto y genocida de Romeo Lucas García iba a ser mucho más efectivo desde la destrucción de los últimos reductos insurgentes en la ciudad de Guatemala, porque sin estar en contacto directo con las escaramuzas y los bombardeos, los capitalinos pronto olvidaron que el país vivía una guerra en la cual, para ganarla, el Ejército exterminaba aldeas completas.

Si no hubiese sido por agencias informativas vinculadas a los grupos insurgentes, como Cerigua,Enfoprensa y Noticias de Guatemala, muchos guatemaltecos y personas extranjeras interesadas en el país no hubiésemos tenido una versión alternativa a la propaganda del Departamento de Información y Divulgación del Ejército (DIDE). Esta dependencia castrense fue, hasta muy entrado el régimen de Óscar Humberto Mejía Víctores, la única fuente autorizada para aludir a la guerra. La visión que difundió el DIDE –propagandística, sesgada, desinformadora, triunfalista, incompleta y apañadora de las atrocidades que cometían los militares– fue la que al final de cuentas terminó de incidir en la percepción y valoración de los sectores urbanos acerca del Ejército y la guerrilla. Pero no solo eso: le hicieron creer a los habitantes de las ciudades que las víctimas civiles e indígenas que se reportaban en el campo eran fuerzas irregulares adscritas de la insurgencia y, como tales, merecedoras del exterminio y del exilio al que los condenaron sumarísimamente las dictaduras militares. Así como hoy se juzga a los hechores materiales e intelectuales del genocidio, de esa misma forma habría que enjuiciar a los propagandistas del DIDE por habernos envenado la mente con tanta desinformación, con tanta falsedad, con tanto odio.

Del grupo de agencias que difundía la otra versión de la guerra ya solo subsiste Cerigua, dirigida por Ileana Alamilla. Cuando Cerigua trasladó su sede de México a Guatemala, a partir de 1993, experimentó una saludable evolución que la alejó del periodismo de trinchera de su etapa insurgente.Cerigua se transformó en el período inmediato a la firma de la paz, en una fuente útil para conocer los avances de las mesas de la Asamblea de Sectores de la Sociedad Civil, que dirigía el finado obispo Rodolfo Quezada Toruño. Más adelante, durante este siglo, Cerigua logró expandir y consolidar una extensa red de corresponsales departamentales cuyos despachos nos informaron sobre lo que sucedía en las áreas del país no atendidas por los medios comerciales. También en este siglo, Ceriguainstauró el Observatorio de los Periodistas, un barómetro que mide la libertad de prensa y de expresión del pensamiento en toda la república.

Ayer Cerigua cumplió 29 años de haber sido fundada, tiempo durante el cual ha recorrido un camino que ha sido por momentos muy amenazante, pero que Ileana Alamilla y sus colaboradores han sabido transitar con honestidad y valentía. Para ellos, mi felicitación por esa trayectoria tan significativa para el periodismo guatemalteco.

http://www.gustavoberganza.com

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