3a Feria del Chile: En la adversidad, Temaca se fortalece

Por: Candela Bastos

Isaac Sánchez

 Palabras Despiertas.- Una pequeña laguna, charco, bañera de agua termal a la intemperie, rodeada de piedras, pastos, árboles de edad y memoria inexhumables, insectos y más signos de esta vida tan verde e intensa que se esconde detrás del capitalismo, detrás de la enajenación y los macro proyectos de desarrollo.

Aquí, el tiempo es un reloj de arena roto, es un reloj que no corre y se escurre de las manos sin importar mucho. En contraste, en la capital de este Jalisco tan complejo, el tiempo se aprieta en puños estresados, en puños de planes a futuro, de carreras que le jugamos a la vida y a todo lo que queremos que de ella se olvide; la vida misma queremos que se olvide allá en la ciudad, allá en el capitalismo.

Estando aquí, donde el siglo VI no se siente tan lejano, ni tan cercano, sólo donde debe estar. Estando aquí, entre cuatro cerros, el tiempo desaparece, el tiempo tan hambriento está lejos, en la ciudad.

Por: Isaac Sánchez

El que conoce un poco, puede contarte la historia de cuando el tiempo del Capital llegó a Temaca, de cuando la Presa el Zapotillo impuso su reloj de manecillas muy sonoras entre esos cuatro cerros que el Gobierno quiere inundar.

Las manecillas del reloj de Temaca marcan en sus muros un claro tiempo de “esta casa no se vende, no se inunda, no se reubica, no se expropia, déjenos en paz”.

El reloj capitalista, el del dinero, el falso desarrollo y el de la Presa El Zapotillo; ese reloj del sin sentido choca cotidianamente, como los martillos de una obra de construcción, con el tiempo a veces incomprensible de la resistencia y de Temaca.

Entre esos choques, el tiempo tan distitno de Temaca, se busca un espacio, encuentra muchos; el Museo Comunitario gestionado por la misma comunidad en donde pequeñas partes de su larga historia se depositan y se protegen. La tercera edición de la Feria del Chile y la quinta de la Carrera de los Remedios, la ida a pescar, caminar a la capilla en la barranca, al cerro que desde el Siglo 6 te saluda la llegada….

Esos espacios tan pequeños he insignificantes para el capitalismo en verdad son enormes; el abrazo de un padre a su hija que acaba de ganar el primer lugar de su categoría en la Carrera de lo Remedios, la celebración de un baile para recaudar fondos para la “Miss” Temaca, la misa en la Basílica de 250 años de vida, previa a la Carrera de los Remedios, los niños corriendo por una medalla de muchos significados, más de doscientos corredores en la carrera anual. Son esos espacios tan pequeños que cuyas risas, juegos y alegrías se escuchan desde lo alto de las cascadas en la barranca de Temacapulín.

Por Candela Bastos
Por Candela Bastos

En la adversidad de una lucha de más de cinco años, en la adversidad que provoca esa presa se escriben decenas de canciones, se organizan diversos eventos culturales, políticos, deportivos y religiosos, el nombre y el significado de “Temaca” se escucha por toda la región alteña de Jalisco. La comunidad, en medio de esa adversidad, años con año sale a pizcar el chile, lo pone a secar en las aceras del pueblo, hace concursos de molcajete, del chile más grande o más exótico, premia a las mujeres más bellas, celebra la misa, fortalece y refuerza la actualidad de todos los tiempos, esa vida cotidiana que no se vende, que no se reubica, ni se inunda y que busca vivir tranquila.

Por: Candela Bastos
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