La reactivación de Paz y Justicia

Los de Abajo
Gloria Muñoz Ramírez

El reciente ataque armado contra la comunidad Comandante Abel, conformada por bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en la zona norte de Chiapas, es parte de la reactivación flagrante del grupo paramilitar Paz y Justicia, auspiciado por los gobiernos en turno, tanto estatales como federales, desde 1995, cuando se reconfiguró el mapa de la militarización y paramilitarización en el estado, con el fin de aniquilar la resistencia y autonomía de los pueblos zapatistas.

Es importante señalar que franjas importantes de ese grupo, nacido bajo el cobijo, financiamiento y entrenamiento del PRI, del ejército y de los gobiernos, y que ha cambiado de nombre o inventado nuevas nomenclaturas para su visibilidad, son parte ahora del Partido Verde Ecologista, que conforma la alianza con la que asumirá el poder el próximo gobernador, Manuel Velasco Coello.

A pesar de las múltiples pruebas de la violencia extrema perpetrada por Paz y Justicia, esta agrupación nunca dejó de existir, ni mucho menos sus integrantes fueron desarmados, aunque algunos de sus líderes hayan pisado la cárcel a principios de la década pasada (y no por paramilitares, sino por delitos comunes).

Paz y Justicia nació en la zona norte de Chiapas, en la región ch’ol, y entre 1995 y el año 2000, de acuerdo a un informe del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba), su actividad violenta, apoyada por el ejército y la seguridad pública, arrojó miles de desplazados y decenas de desaparecidos, torturados y ejecutados.

Con presencia en los municipios de Tila, Tumbalá, Sabanilla, Yajalón y Salto de Agua, Paz y Justicia mantuvo durante unos años un relativo bajo perfil, pero nunca fueron desactivados. En este contexto se inscriben las agresiones a la comunidad zapatista de San Patricio, fundada en 1995 dentro del municipio autónomo La Dignidad, caracol de Roberto Barrios, sobre tierras recuperadas con el levantamiento de 1994.

Debido a las constantes agresiones, la resistencia zapatista llevó a las bases de apoyo a trasladarse, en mayo pasado, a otro predio cercano, al que denominaron nuevo poblado Comandante Abel, y hasta ahí los volvieron a perseguir las armas de Paz y Justicia.

“Considerando que se sigue resistiendo y paralelamente construyendo un espacio digno y rebelde por parte de las bases de apoyo zapatistas”, se ha abierto una campaña de acopio en San Cristóbal de las Casas. La gente o colectivos que se encuentren en otras geografías y quieran apoyar pueden escribir al correo: elcor.chiapas@gmail.com.

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