La resistencia al despojo de la comunidad coca de Mezcala

Isla de Mezcala. Foto: María Quinn
Isla de Mezcala. Foto: María Quinn

María Quinn

Palabras Despiertas.- La comunidad indígena de Mezcala está ubicada sobre la rivera del lago de Chapala, a una hora aproximadamente de la ciudad de Guadalajara. Oficialmente es parte de la cabecera municipal de Poncitlán, pero han mantenido una tenencia comunal de la tierra y se rigen por una Asamblea general de comuneros. Los mezcalenses han tenido que luchar e insistir para que se les reconozca como indígenas, ya que no conservan ni la vestimenta ni la lengua. Sin embargo, su mayor lucha consiste en mantener sus tierras en sus propias manos y bajo sus propias reglas (Hernández, Hernández, Morales, Moreno, & Ochoa, 2011).

El territorio que tiene la comunidad es muy fértil y tiene un gran potencial de atracción turística. Desde luego ha interesado a muchos empresarios e inversionistas. Lo que ellos no entienden es que Mezcala no se vende. La tierra es poseída por todos, aunque no haya un título de propiedad. Cada comunero tiene una hectárea para trabajar y cultivar, pero no es de su propiedad individual y no  decide él o ella sobre su uso. Los comuneros toman las decisiones de una manera más o menos horizontal y las asambleas están abiertas al público.

La historia de la resistencia al despojo de la tierra en Mezcala data desde la conquista. Los indígenas cocas no permitieron la entrada a los españoles y pelearon valientemente. La batalla les estaba costando tanto a los conquistadores que en 1534 el virrey les dio un Título Primordial de la tenencia de la tierra, que consistía en 3600 hectáreas y la isla. El reconocimiento legal de la autonomía del pueblo se repitió en 1971, donde se reconocieron a 406 comuneros (Moreno & Paredes, 2010). Así que en teoría, cuando uno entra a Mezcala está saliéndose de México. La propiedad comunal de la tierra sobrevivió a las leyes de Reforma, pero fue hasta el gobierno de Carlos Salinas de Gortari que se legalizó la venta de las tierras de ejidatarios y comuneros (Alonso, 2010). Nueve años después, comenzó el primer síntoma del capital económico neoliberal contra los gobiernos tradicionales.

Como hemos podido observar, para Mezcala es un asunto serio tener sus tierras bajo la jurisdicción de la Asamblea general de comuneros. El problema actual contra el que se enfrentan es el despojo violento de 12 hectáreas por parte del tapatío Guillermo Ibarra, desde 1999. Ibarra ‘compró’ el territorio de uno de los comuneros, llamado Cresenciano Santana (Mezcala, 2012). Ha atacado a los comuneros, tiene gente armada en su propiedad y ha habido más de diez órdenes de aprehensión contra comuneros. Sin embargo, en palabras directas del comunero Vicente Paredes, “Este gobierno tradicional está representado por su máxima autoridad, la Asamblea General de Comuneros. Cualquier autorización de trabajo dentro de la comunidad, que se relacione directamente con el territorio, tiene que estar autorizado por esta asamblea, no por el representante de Bienes Comunales o mucho menos por el delegado de Mezcala.” (Moreno & Paredes, 2010). Por lo tanto, la transacción entre Ibarra y Santana es inválida y el invasor está habitando de manera ilegal esas doce hectáreas. No es sólo por motivos económicos. Mezcala es una comunidad que considera a la Tierra como algo más que un recurso, es su madre y su sustento. La relación entre la sociedad mezcalense y su espacio “es el soporte material de las prácticas sociales que comparten el tiempo” (Castells, 2002).

 Foto: María Quinn
Foto: María Quinn

A raíz de las circunstancias, Mezcala ha tenido que defender a capa y espada su autonomía. Sin embargo, no es la misma que menciona Castoriadis (1996). De hecho, la autonomía de Castoriadis supone una acción individual. La de Mezcala, por su parte, es del pueblo entero y trasciende más allá del individuo. La entienden como un beneficio sólo para el pueblo y producido por el pueblo sin necesidad de partidos políticos y demás. La realidad conceptual se interpreta de muchas formas, por lo que no podemos decir que una de las definiciones de ‘autonomía’ tiene más validez que la otra. Sin embargo, el estado capitalista se empeña en negar “a los sujetos que producen la cultura y pretenden despojarlos de su territorio, para convertirlo en propiedad privada objeto de explotación, bajo la lógica del progreso que genera turismo, que realmente se traduce en acumulación de capital y riqueza sólo para la clase política y capitalista”  (Sandoval, 2009 citado en Alonso, 2010).

La comunidad definitivamente no está sola. Gracias a la invasión y agresividad de Ibarra han ampliado sus redes, como pertenecer al Congreso Nacional Indígena, del que fueron sede en 2011. Además fueron visitados por indígenas zapatistas de La otra campaña quienes evaluaron la situación de opresión y los comuneros se convirtieron en adherentes de La sexta declaración de la selva Lacandona. Las redes que han construido con diferentes colectivos en la Zona Metropolitana de Guadalajara han permitido que se reduzca la impunidad de los abusos policiacos y paramilitares al tener a una multitud en el sentido más literal de la palabra al tanto de la situación en Mezcala. “Habría que precisar que la defensa actual de la autonomía en Mezcala no se reduce sólo a su comunidad sino que tiene el apoyo de otros pueblos indígenas y de movimientos sociales pertenecientes a la Otra Campaña que buscan otras formas de hacer política.” (Alonso, 2010).

Podríamos decir que esta red se adaptaría más a la Teoría Actor-red de Bruno Latour, pues los elementos no sólo son humanos; son las instituciones de gobierno que protegen a Ibarra, es la Asamblea general de comuneros, el sentido de pertenencia al territorio y todos los individuos involucrados.

Mezcala es tan sólo un ejemplo de cómo las prácticas de los gobiernos neoliberales se oponen a todo lo que existió antes y cuya prioridad no es necesariamente el progreso económico. También, como mencioné anteriormente,  es un ejemplo de autonomía, que resulta un concepto sumamente complejo de definir. Así como dijo Baricco (2002) sobre la globalización, no hace falta definirla, sino ver los ejemplos y lo que implican. Difiero un poco con el autor mencionado anteriormente, pues afirma que la globalización está centrada en la paz ya que un puede existir de otra forma. El despojo a las comunidades indígenas no tiene nada de pacífico, los comuneros han sido atacados con armas de fuego, arrestos, desacreditaciones y órdenes de aprehensión. Las ideas de bienestar y progreso no se comparten entre los dominantes y dominados, pero el uso de la violencia para imponerse tampoco. La hipervalorización de la información formal fue planteada por Martín-Barbero (2005), la desacreditación de la Asamblea general de comuneros por parte del municipio de Poncitlán es sólo un ejemplo más de este fenómeno.

Todas las teorías habidas y por haber en el campo del comportamiento humano presentan excepciones. Castoriadis (1996) insiste en que los obreros se conforman con sus salarios y dejan de resistir a la opresión durante los últimos 25 años. Sin embargo, la lucha de Mezcala se ha acrecentado significativamente durante los últimos diez años (Bastos, Ruelas, Ortega, & Santos Cruz, 2012), sobre todo gracias a la invasión de Guillermo Ibarra. Se han extendido redes de solidaridad de muchos tipos, como con antropólogos e historiadores que ayudar a demostrar que Mezcala es indígena y que las leyes de protección del territorio indígena deben ampararlos. Desde luego, también ha habido campañas y actos solidarios para ayudar a sustentar económicamente la Asamblea general de comuneros.

En pocas palabras, podemos hablar de tres tipos de redes en torno a la comunidad coca de Mezcala. Primeramente, está la red que forman los comuneros, cuyas familias han vivido en la comunidad por decenas de generaciones. Existen muchos lazos de parentesco y camaradería, que son básicos en una red (Chihu, 1998). Sin embargo, si consideramos a todos los mezcalenses como un solo nodo en otras redes, funcionaría de manera diferente. Por un lado, está una red de solidaridad, como la que dijimos anteriormente. Está compuesta por todos los adherentes a la Sexta declaración de la selva Lacandona, el Congreso Nacional Indígena y muchos otros colectivos de resistencia anticapitalista. Tienen simpatizantes y gente de fuera que está dispuesta a acompañarlos en su lucha. Por el otro lado, está una red de profundo antagonismo. Ésta se compone por Guillermo Ibarra y cualquier otro empresario mexicano que busque comprar las tierras de ese lado del lago para incrementar el turismo; además está el municipio de Poncitlán, los paramilitares que defienden a Ibarra, los grandes productores de maíz, frijol y chayote que obligan a los indígenas a bajar sus precios (Contreras, 2011), el gobierno mexicano que pone trabas en el desarrollo de las comunidades con gobierno tradicional y muchos otros.

A simple vista y usando un razonamiento matemático podríamos inferir quién va ganando. Parece que la comunidad de Mezcala tiene más enemigos que aliados. Pero no. La realidad es demasiado compleja como para sistematizarla y sacar esas conclusiones. Donde hay opresión hay insubordinación, por más grande que sea la primera y anónima que sea la segunda. Citando a Castoriadis (1996), “toda sociedad produce un individuo capaz de hacerla funcionar.” La sociedad de Mezcala habría sido absorbida por la globalización y el capitalismo salvaje si no tuviera gente que, como dicen por ahí, no le quedan fuerzas para rendirse.

 

Bibliografía y referencias consultadas:

Alonso, J. (2010). La lucha contra el neoliberalismo por medio de la autonomía comunal, el caso de Mezcala, Jalisco. Grietas.

Baricco, A. (2002). Next: Sobre la globalización y el mundo que viene. Barccelona: Anagrama.

Bastos, S., Ruelas, E., Ortega, R., & Santos Cruz, J. (24 de octubre de 2012). La lucha de los cocas de Mezcala por su futuro. Mezcala y el pueblo coca en la ciénega. Ocotlán, Jalisco, México.

Castells, M. (2002). La era de la información. Economía, sociedad y cultura. La sociedad red. (Vol. I). México: Siglo XXI.

Castoriadis, C. (1996). La crisis actuald el proceso identificatorio y La crisis actual del Capitalismo. Argentina: Zona Erógena núm. 29.

Contreras, N. (24 de octubre de 2011). Historia y actualidad en Mezcala. Mezcala y el pueblo coca en la ciénega. Ocotlán, Jalisco , México.

Hernández, A., Hernández, I., Morales, A., Moreno, R., & Ochoa, Á. (24 de octubre de 2011). El pueblo coca en la ribera de Chapala: historia y presencia. Mezcala y el pueblo coca en la ciénega. Ocotlán, Jalisco, México.

Martín-Barbero, J. (2005). Cultura y nuevas mediaciones tecnológicas. En América Latina: otras visiones de la cultura. Bogotá: Convenio Andrés Bello.

Mezcala, C. (enero de 2012). El ingobernable.

Moreno, R. y. (2010). Mezcala: la isla indómita. Recuperado el 29 de Septiembre de 2012, de Scielo: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S1405-92742010000300011&script=sci_arttext

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