Fox, Peña Nieto, la presa El Zapotillo y el pueblo “chilero” de Iglesias

Foto Héctor Jesús Hernández
Foto Héctor Jesús Hernández

Julio Ríos

La Jornada Jalisco.- Ahora es cuando uno entiende porque Vicente Fox aduló hasta el cansancio y promovió sin pudor el voto para el próximo presidente Enrique Peña Nieto. Y es que entre tantos beneficios económicos o personales que abriga el guanajuatense –de tan triste memoria para los mexicanos– está la presa El Zapotillo, que explotará aguas jaliscienses del río Verde para entregarlas a Guanajuato, y que de acuerdo a varios columnistas, beneficiaría a él y a sus allegados en ranchos o industrias.

Y es que como se ha publicado ya, el director de la Cuenca Lerma-Chapala-Santiago, Raúl Antonio Iglesias Benítez, señaló el viernes que el próximo gobierno federal ve con buenos ojos la construcción de El Zapotillo, que inundará tres pueblos jaliscienses: Temacapulín, Acasico y Palmarejo; destruyendo el patrimonio cultural y enterrando el pasado de esas familias, con todo y camposanto y una catedral que data de tiempos coloniales.

Y más aún, abordado por los reporteros, Iglesias se atrevió a decir que la mayoría de los habitantes de Temacapulín, –según él, un 75 %– están ya de acuerdo con la obra y con irse a vivir al nuevo Temacapulín. Si uno pregunta a los lugareños, ellos niegan todo esto.

El funcionario de la Comisión Nacional del Agua se presentó en el Foro del Agua organizado por la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción  y se mostró hábil para presentar datos técnicos, pero como muchos funcionarios del actual gobierno, parece que la sensibilidad social no es lo suyo.

En todo momento les expuso a los constructores un proyecto de vanguardia mundial, que generará polos de desarrollo económico, y la solución para el déficit de tres metros cúbicos por segundo que sufre la Zona Metropolitana de Guadalajara. Reportó un presupuesto ejercido de dos mil 445 millones de pesos y un avance del 53% en la obra que estaría terminada en mayo de 2013.

“El problema es vivir ahí todos los días (en Temaca). Entonces hay que buscar alternativas, hay que lograr un poquito o mucho el arraigo de la gente. Porque podemos decir muchas cosas, pero se generan empleos. Ya no lo quise decir pero son más de diez mil empleos. Más de tres mil 500 van a ser permanentes por todas las obras, plantas de tratamiento, plantas potabilizadoras, porque tenemos que asegurar la calidad del agua de esta presa”, indicó.

Y sobre el nuevo Temacapulín, lo pintó casi como la Villa de los Pitufos, un lugar donde todos van a ser felices cantando y tomados de la mano. Lo que no dijo es que las viviendas que se construyen ahí para tratar de consolar a los lugareños, presentan grietas, de acuerdo con activistas que han denunciado la mala calidad con que han sido edificadas estas casas.

Sobre el precio de las fincas que tienen destinadas a los habitantes de Temacapulín, dijo que no sucederá como otras expropiaciones en las que el gobierno da migajas. “Se les va a respetar y se les va a pagar la diferencia. Se hacen avalúos y se les paga lo que se les tiene que pagar. A la gente que tenía una casita de 50 o 60 metros cuadrados, no le vamos a dar una casita de 50 o 60, les vamos a dar una de 170, más un lote de mil metros cuadrados”.

Eso que dice se escucha muy bien, pero vecinos de Temacapulín afirman lo contrario y se dicen inconformes con lo que recibirán como contraprestación.

Y luego, al responder una pregunta de alguien del público, calificó a Temaca como un pueblo chilero: “La zona en cuestión, ese pueblo como agrícola, tiene 300 metros cuadrados, 400 metro cuadrados, porque son chileros y se dedican en solares muy pequeños. Y lo mismo lo pueden hacer ahí que en su solar de mil metros cuadrados. (….) Luego ya ella (una empresaria alteña presente en la sala) en lo cortito te puede decir si son realmente grandes, grandes agricultores, que no es la zona”

Y acotó: “Ahora bien, es una alternativa adicional con un mejoramiento en la calidad de vida que les estamos ofreciendo, no nada más llegar a quitarles el terreno o expropiárselos y decirles, vamos a construir la obra. Les estamos dando otras alternativas”.

En estos conceptos no coinciden ni los habitantes de Temacapulín, ni los activistas que encabezan este movimiento social. Basta preguntar en el pueblo y en la región de Los Altos, y hay quienes se enfurecen, porque sostienen que el optimismo de las autoridades es artificial.

Con todo esto surgen muchas dudas. ¿De verdad es cierto que el próximo gobierno federal respalda o no la obra? ¿No estará blofeando la Conagua? ¿Qué responderán al respecto los próximos funcionarios? ¿Qué pasará cuando funcionarios de Conagua se reúnan con el gobernador electo Aristóteles Sandoval, quien en campaña se mostró en contra de la obra? ¿De verdad ya no hay vuelta atrás como dice la Conagua? ¿De verdad nadie puede ya salvar al pueblo de Temacapulín?

Vaya que esto, aún da mucho de que hablar.

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