La revolución mexicana y los últimos gobiernos. A propósito de la llegada del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia

La revolución mexicana y los últimos gobiernos. A propósito de la llegada del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República (Segunda parte) 

Guadalupe Espinoza Sauceda

Libertad y Concordia.- El PRI desde hace mucho se alejó de sus bases, es decir, del pueblo. No obstante siguió con su discurso retórico que unificaba a todas las clases populares permitiéndoles llegar al “poder” como válvula de escape, para permitir la gobernabilidad y seguir saqueando al país. Es con Miguel de la Madrid Hurtado en 1982 cuando el PRI de plano da un viraje en su visión de Estado adoptando la economía de libre mercado. Dejar hacer dejar, pasar es el lema. Lo menos que se pueda el Estado en la vida de los particulares.

Desde ese tiempo Salina de Gortari se fue metiendo en los círculos del poder. No olvidemos que fue Secretario de Programación y Presupuesto, para resultar en 1988 electo candidato a la Presidencia de la República y desde entonces ya se venía consolidando el grupo que haría las reformas neoliberales, como Luis Téllez, Jaime Serra Puche, Herminio Blanco, José Córdoba Montoya, Pedro Aspe, entre otros connotados miembros del primer círculo de Salinas. Pero Salinas no gana en el 88, gana Cuauhtémoc Cárdenas, teniendo que tumbar el sistema electoral Manuel Bartlett, a la postre Secretario de Gobernación y encargado de la política interior y por ende del órgano electoral, en ese entonces no existía el Instituto Federal Electoral (IFE) que fue producto de la presión ciudadana por tener elecciones confiables y todavía nos la tenemos. Con la “caída del sistema” como se le llamó al fraude, dieron por ganador a Salinas de Gortari. Por eso el frívolo de José López Portillo dijo que fue el último Presidente revolucionario, y en parte tenía razón.

Salinas de Gortari de plano rompe con la alianza campesino-gobierno y reforma el artículo 27 constitucional que sellaba esa alianza desde 1917 diciendo que ha había tierra que repartir. Se acaba el reparto agrario con él. Durante su gobierno se da la firma del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) y se restablecen relaciones con el Estado del Vaticano. Salinas Busca una legitimidad en el exterior, la cual no tenía en el interior de nuestro país. Comienza también el desmantelamiento del Estado benefactor, comienzan a venderse las empresas del Estado y las paraestatales.

Política continuada con Ernesto Zedillo Ponce de León que instrumenta el rescate a los banqueros con el FOBAPROA, gran atraco a los mexicanos, sobre todo a los de a pie o a las clases mas humildes, que al final de cuentas son los que más pagan, por eso están como están, porque son eximidos por el capitalismo rapaz. Con el FOBAPROA se privatizó el beneficio y se socializó la deuda, deuda que todavía estamos pagando de nuestros bolsillos. Zedillo se pelea con Salinas, pero el programa de gobierno sigue siendo el mismo, no hay diferencias.

Posteriormente llega a la Presidencia el ranchero Vicente Fox Quezada, miembro del Partido Acción Nacional (PAN), hombre iletrado y de aparentes buenas intenciones, dicharachero y extrovertido, que no puede hacer nada para cambiar el rumbo del Estado, pese a decir, que su gobierno era el del cambio. Resultado al final de su mandato un gran fiasco, pues pactó con el PRI para gobernar; caracterizándose su gobierno como él lo dijo: “Mi gobierno es por, para y de los empresarios”. Pensaba que teniendo un vocho, una tele y un changarro cada mexicano saldríamos de pobres.

Lo releva en la Presidencia otro Presidente salido del PAN, Felipe Calderón Hinojosa, quien tampoco gana en las elecciones de 2006, pero con la ayuda de Televisa y del Ejército se pone la banda presidencial. En términos prácticos Felipe Calderón toma posesión ante Televisa, que es una de los dos televisoras que llegan a todo el país. Para legitimarse Calderón aplica la guerra contra el narco que a la fecha lleva casi 100, 000 muertos, pero eso sí, protegiendo al Cártel de Sinaloa que desde Fox ya se le protegía, por eso le dicen el Cártel oficial. Una guerra totalmente fallida y fuera de toda lógica y enlodando y permitiendo que el Ejército mexicano se corrompa. No es fortuito que casi todos los operativos de gran envergadura los tenga que hacer la Marina, otro cuerpo de las fuerzas armadas. Dejando más pobres a los mexicanos al final de su sexenio que cuando lo recibió. Eso sí, no se cansó de decir que durante su gobierno el apoyó a tal o cual acción y lo hizo como nunca antes en la historia lo había hecho, que nadie había apoyado como él. En los hechos el PAN gobernó aliado al PRI.

Pero ahora se va el panismo y llega el priismo otra vez con Enrique Peña Nieto apoyado fuertemente por Televisa y los empresarios, esos que sí ganan en todo tiempo. Peña Nieto tampoco gana las elecciones limpiamente, pero a diferencia de los dos anteriores fraudes, este no fue durante la elección, sino que fue antes, porque el PRI sabía que durante no podía cometerlo, por eso se previno desde mucho tiempo atrás, pues desde su ungimiento como gobernador del Estado de México ya se le venía preparando para la presidencia de la república, que tan república sea no sabemos.

Este 20 de noviembre estoy seguro que mucho de nuestros niños y niñas se van a vestir o disfrazar de Madero, Venustiano Carranza, Pancho Villa, Emiliano Zapata, Álvaro Obregón u otro revolucionario de los que nos enseñan en nuestras escuelas y van a marchar juntos en el desfile, no sabiendo nada de como históricamente fue, por ejemplo que Carranza no podía ver a Pancho Villa ni a Zapata y que Obregón mató a Carranza, de que Madero traicionó a los zapatistas, etc., por eso dicen que la historia primero ocurre como tragedia y después como comedia, y precisamente eso es lo que tenemos en nuestro país, comedias de nuestra historia, que debe ser emancipadora de nuestra clase, de nuestro pueblo, de nuestra gente. El problema es que nos venden esa historia y se las compramos y lo mas grave es que se las creemos.

Y ya para terminar esta segunda entrega lo que más se ha vendido en este “Buen fin” son las televisiones, para que nos sigan dominando y aturdiendo nuestro pensamiento por esa vía. Tal pareciera que no entendemos, que no pensamos. Neta que da coraje –como diría el amigo Lalo Ortiz-.

Parte Uno: La Revolución y los revolucionarios

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