Tercera Parte: ¿Qué festejamos este 20 de noviembre?

Guadalupe Espinoza Sauceda

Libertad y Concordia.- Si los mexicanos pensáramos realmente más allá de nuestras necesidades inmediatas y domésticas, del día a día y viéramos esto como país, veríamos que hay muy poco que festejar este 20 de noviembre y mucho por hacer.  Nada más antes de que tome posesión este 1 de diciembre Enrique Peña Nieto, entre él y Calderón ya sacaron la reforma laboral, una puntilla más a los trabajadores, que era otra de las conquistas de la revolución mexicana de 1910. Todo en aras de una supuesta modernidad, que identificamos con lo nuevo, pero la modernidad no es eso, es una corriente de pensamiento, una forma de ver el mundo que coloca en el centro al ser humano y la naturaleza a su servicio. Por cierto pensamiento muy cuestionado por los desastres que le estamos causando a nuestro hogar común, que es el planeta. No en balde estamos teniendo problemas de contaminación, el cambio climático, la desertificación, los desastres naturales, la disputa por el agua, etc.

La lucha del pueblo mexicano como otros que se encuentran excluidos y relegados ha sido una lucha hacia la libertad, a realmente ser. Todavía somos un pueblo colonialista que trata a sus pueblos indígenas como atrasados mentales, castrándoles su derecho a ser. Pretendiendo nosotros en eregirnos como los que verdaderamente saben que es lo que necesitan. Por eso en algunos pueblos del norte se le rinde culto a Pancho Villa y en el sur a Emiliano Zapata porque supieron comprender y enarbolaron la lucha de los desposeídos. En ese sentido el caudillo del Sur fue incorruptible hasta su muerte cualidad que han heredado los neozapatistas, me refiero al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que siguen luchando y no han claudicado, pero que nosotros hemos fallado, la verdad oficial cuesta mucho romperla, nos tiene arropados, rodeados, que nos impide ver diríamos la verdadera verdad.

Los nuevos caciques que regentean en los pueblos y comunidades –y en las ciudades también- dicen que nos va a ir muy bien con el nuevo gobierno. Así nos han dicho siempre y siempre nos va mal. Debemos por lo tanto festejar a nuestros héroes: a Villa, a Zapata, a Felipe Bachomo, a Nacabeba, a  Ayapín, a Cajeme, a Tetabiate, a Jerónimo, a Victorio, a Francisco Tenamaxtle, a todos aquellos y aquellas que lucharon porque fuéramos libres, porque no nos explotaran y sometieran como actualmente nos tienen, lo cual implica una nueva visión de mundo, no repetir los esquemas de los que nos están dominando, construir nuestra verdad, porque la verdad es una construcción social, lo mismo que la objetividad, la cual no existe y si existiera esa objetividad y no es de nosotros no nos sirve. Busquemos que es lo que nos hace pueblos, que nos hace comunidad porque la liberación es como colectivo, no es individual. Ya he dicho en otras ocasiones que muchos queremos hacerlo solos, pero mucho me temo que es un camino equivocado, y muchos se han ido así y por el individualismo. El mal del mundo es el exacerbado individualismo.

Tenemos que anteponer nuestra verdad a esa otra verdad, que si es verdad pero es de ellos, no de nosotros y por lo tanto no nos sirve. Tenemos que derribar este estado de cosas y al Estado mismo porque no nos sirve y no nos representa, eso tenemos que tenerlo claro porque si no vamos a seguir repitiendo viejos esquemas y nos vamos a sentir traicionados, cuando traicionados ya estamos desde hace muchos años y nos la siguen aplicando. La verdadera revolución la vamos a hacer nosotros y la estamos haciendo, implica trabajar, estudiar, platicar con la gente, concientizar, acompañar luchas, reeducarnos principalmente porque tenemos que sacarnos esta basura que se tenemos en el cerebro que nos impide ver bien y entender. Por eso es que no entendemos ni conocemos en qué consistió el zapatismo, que fue el magonismo y la gloriosa División del Norte con Pancho Villa a la cabeza, acompañado de los no menos grandes generales Toribio Ortega, Rosalío Hernández, Pánfilo Natera, Tomás Urbina, Felipe Ángeles, Maclovio Herrera, Manuel Chao, Raúl Madero, etc., que fueron los que destrozaron al Ejército federal porfirista en la toma de Zacatecas ante el enojo de Carraza, que ordena suspender el abasto de carbón a los trenes de la División del Norte para que no avanzara hacia la ciudad de México, permitiendo con esto que Álvaro Obregón llegara mas pronto por el pacífico a la ciudad de México y firmara los tratados de Teoloyucan con los representantes del derrotado viejo régimen. Carranza en el fondo no creía en las causas populares, veía  al pueblo con desconfianza, era un viejo lobo de mar.

Aunque debemos decir que en el bando del carrancismo andaban generales de izquierda de gran valía como el sinaloense Salvador Alvarado, hombre muy cercano y brazo derecho de Adolfo de la Huerta. Salvador Alvarado como gobernador en Yucatán hizo grandes cosas y su nombre se encuentra inscrito en letras de oro del Congreso de ese Estado. Por eso en Sinaloa existe un municipio con ese nombre.

Otro héroe que los sinaloense debemos recordar es Gabriel Leyva Solano, de los primeros caídos en la lucha armada de 1910, de ahí el nombre del municipio de Sinaloa de Leyva y de un poblado en el valle de Guasave.

Los dominadores no quieren que tengamos nuestros héroes ni que pensemos por nosotros mismos, porque eso pone en duda su hegemonía. Pensar es peligroso, pero necesario si realmente queremos ser libres y tener otro futuro. Por eso este 20 de noviembre festejemos a nuestros héroes, a nuestros caídos, porque ellos son nosotros y nosotros somos su continuidad. Somos el pueblo en resistencia porque no puede ser de otra manera dadas las actuales circunstancias que estamos viviendo, ser otra cosa es ser cómplice, sino de manera activa si de manera pasiva.

LA REVOLUCIÓN MUERTA DESFILÓ ESTE 20 DE NOVIEMBRE

 

Por las calles de Guadalajara y por muchos lugares y plazas del país. Que tristeza e impotencia me invadía al ver a la gente ver los desfiles y los carros alegóricos haciendo malabares, acrobacias y algunos enseñando su anatomía. El animador y la gente celebrando no sé que, porque de revolución ya le quedó el puro nombre. La revolución y el festejo están en otra parte –me decía y me digo-. Está en los trabajadores, en los campesinos, en los maestros, en los estudiantes y en todas y todos que se resisten a que les arrebaten sus derechos. Está en aquellos que luchan, que no se dejan. Está en los que no son confundidos por la parafernalia del gobierno y los medios de comunicación (televisión, radio, prensa) y “las modas”. El mundo hay que entenderlo al revés, como dice Eduardo Galeano en la historia del mundo al revés.

Por eso digo y sostengo que la revolución está en otra parte, menos donde dicen que está. Hoy lo que tuvimos fue un festejo sin sentido real para las verdaderas causas de las mayorías pero muy útil para los de arriba. Por eso repito, las cosas primero suceden como tragedia y después como comedia y eso fue el desfile de hoy: una comedia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s