Centros Sociales y Okupas, territorios en ruptura

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Marcelo Sandoval V.

Libertad y Concordia.- Las okupaciones y los centros sociales surgen en la segunda mitad de la década de los setenta como una necesidad por crear espacios-territorios desde donde se pudieran desplegar iniciativas en la perspectiva de una política prefigurativa. Es decir, en el sentido de practicar en el día a día relaciones sociales, formas de organización y de hacer política que aportaran a la germinación de un horizonte autogestivo. Una práctica política que en el mismo momento que niegan la dominación hacen existir de manera potencial un nuevo tiempo de vida.

Los espacios que se construyen a partir de los centros sociales y okupas, significan lugares comunitarios de lucha y auto-organización. Desde que se crearon y en particular, las pocas iniciativas que se han concretado en el país, tienen el horizonte de romper con las formas de hacer política vanguardistas, intentan desmarcarse de esas organizaciones que se proponen insertarse en una localidad, para dirigir y mediatizar.

 En cambio, los centros sociales y okupas son parte del territorio de los barrios y las ciudades; es la propia comunidad en germen. Se elucidan y construyen para tratar de vivir relaciones sociales, prácticas y significaciones en un sentido anticapitalista y antiestatal.

Donde el despliegue de la acción directa significa la negación de toda forma de representación, de expoliación de la capacidad creativa y, de imaginación de las personas y las colectividades. Donde el apoyo mutuo irrumpe en las relaciones y vínculos con los otros, como una necesidad para la resistencia y para sobrevivir dentro del capitalismo y su guerra contra la humanidad que nos imponen. Donde la afinidad busca crear formas de encuentro y asociación basadas en la confianza, la complicidad, la alteridad y, finalmente la autogestión desde donde es posible trastocar toda forma de poder jerárquico y la dominación.

Por eso, los centros sociales y okupas logran transformar el entorno urbano y barrial. La resonancia de las iniciativas y la estética que se generan desde los centros sociales y okupas pueden romper la normalidad de la ciudad y el barrio. Los graffitis, la música, los foros, los huertos urbanos; cada hacer y pensar que se instituya desde estos espacios-tiempos de ruptura tienen la capacidad de trastocar la dominación si conllevan un horizonte anticapitalista y antiestatal, es decir, autonómico.

Construir territorios otros dentro de las ciudades, espacios-tiempos autonómicos en proyecto, convierten un lugar –una casa, un baldío, un parque- en territorios donde se condensan las historias, las prácticas y las significaciones de una colectividad.  Además logran impactar en las subjetividades de los individuos, al apostar por una vida otra dentro de ese espacio-tiempo, por tanto, desgarra la vida cotidiana que significa repetición, subordinación y heteronomía. Se abre paso a la indeterminación, es decir, a la creatividad espontánea y los sueños.

Lo que esta como horizonte en los centros sociales y okupaciones es un proceso instituyente de una nueva forma de sociabilidad, basada en la solidaridad y la libertad, que además tenga la potencialidad de desplegarse hacia el entorno del barrio y la comunidad. Ya que significan puntos de encuentro y organización que sirven de plataforma.  Son centros de organización y comunicación autogestiva. Las colectividades en lucha le dan vida al generar iniciativas y desplegar dentro de esos espacios-tiempos su hacer y su imaginación.

En México, los centro sociales y okupas han servido como espacios de auto-formación política y reflexión desde la acción – con publicaciones, círculos de estudio y talleres, bibliotecas. Tienen el horizonte de romper con la escuela, con las formas dominantes de investigación que se hace en las universidades. Es una apuesta por pensar y elucidar desde la propia práctica, en afinidad con la meta-teoría zapatista.

Por tanto, son iniciativas desde donde generan agitación y resonancia de otra política y de la necesidad de una inversión total de perspectiva encaminada a la autogestión de la vida. La revolución social es aquí y ahora, desde cada lugar donde estamos. Los centros sociales y okupas se convierten en un territorio donde asir esas prácticas y significaciones que hagan germinar un vida en la perspectiva de la autonomía como proyecto.

Es necesario, en este sentido, un despliegue descentralizado de centros sociales y okupas por todas las ciudades. No para crear burbujas que busquen aislarse del mundo, ni como experimentos ascéticos donde se viva una autonomía cerrada, tampoco como una forma de evadir la dominación. Sino como un espacio de resistencia, organización y de creación-imaginación que genere tensión-antagonismo con la dominación, como grietas que deshagan las formas de poder jerárquico, esto es, la opresión, la explotación, el patriarcado y la mercantilización de la naturaleza.

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2 comentarios en “Centros Sociales y Okupas, territorios en ruptura

  1. Marcelo, antes que nada déjame felicitarte por tú exitoso egreso de la maestría.

    En cuanto al texto, es por de más interesante todo lo que comentas, interesantisímo este tema de las ocupaciones y me gustaría hacerte dos preguntas:

    Estas ocupaciones y centros sociales entran, supongo, en un categoría de participación política no convencional, pero ¿surgen como una respuesta al clásico asociacionismo “europeo”?

    Y segundo, ¿En ruptura no cuentan o entre tú biblioteca de libros no tienes un libro que se titula “El consumismo en el anarquismo” (no recuerdo el autor)?

    Saludos y que sigas con esta racha de éxitos.

  2. Uno de los origenes que pueden ubicarse de las ocupaciones, en la perspectiva como las conocemos ahora, son los movimientos contraculturales, sobre todo la corriente radical y politizada del movimiento hippie (yippies) y el movimiento punk. Y tiene dos sentidos, la crítica de la propiedad privada (que se afirma dentro del punk libertario) y crear formas de vida en comunidad (yippies). En la experiencia de la ocupación y espacio liberado que mantiene hasta la fecha gente relaciona al proyecto de CRASS es muy claro el encuentro que hay de estos dos movimientos contraculturales.

    Con respecto a ese libro que comentas, no lo conozco y no esta en el Ruptura, pero si lo ubico te aviso.

    Saludos

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