Un par de comentarios sobre la disidencia en la Universidad de Guadalajara.

lafuerza

Carlos Delgadillo

Libertad y Concordia.- La congruencia es sumamente importante en el activismo. En la Universidad de Guadalajara, que está controlada por un esquema corporativo y clientelar, la disidencia suele ser descalificada con aquel viejo adagio de que “bebé que está chillando es porque no está mamando”. Es decir, existe la idea de que los que tenemos una actividad crítica en el fondo lo que queremos es algún puesto.

Y déjenme decirles que en muchos casos es verdad: en el FAU hemos sabido de gente que de repente se aleja de toda participación disidente y justo al mismo tiempo comienza a trabajar en la UdeG, por lo regular con puestos pequeños (asesor de investigación, profesor suplente). Así, la gente que no quiere ningún cambio o la gente que defiende la apatía, la gente derrotista y pesimista, tiene ejemplos para desanimar a los que lanzan críticas y desean algún cambio.

De ahí que nosotros, los que no nos hemos “vendido”, tengamos una enorme responsabilidad como contraejemplo, como muestra de que es posible mantener una postura digna. Ahora bien, también es cierto que, fuera de los profesores que ya tienen una plaza, los disidentes estudiantiles no duran mucho.

            Muchos ejercemos, ya graduados, una crítica externa. El corporativismo clienteral udegeísta es difícil de combatir, no digamos de vencer. Lo común es la desinformación. Y cuando la gente se informa y decide activarse, es poco el tiempo que estarán dentro de la universidad. Yo, por ejemplo, egresé hace ya casi 3 años y no tengo contemplado ingresar a trabajar o estudiar otra carrera o una maestría en la UdeG. Mi tiempo como disidente se terminó, si acaso sería yo un crítico como muchos otros que examinan la estructura padillista. Pero ya no es mi papel hacer política al interior de la institución y buscar algún cambio. Además, mi plan, ya muy postergado, es emigrar a la capital del país y no sólo estudiar una maestría sino establecerme allá (aquí en Guadalajara no hay mayores oportunidades ni expectativas académicas para mí).

Desde mi experiencia, considero necesario e incluso urgente fundar medios alternativos dedicados a la universidad. Es básico y relativamente fácil tener una publicación periódica y un programa de radio con contenido crítico. Nosotros los egresados podríamos colaborar con nuestros análisis, pero, debido a nuestra situación económica, me parece que le toca a los académicos disidentes, los que tienen cierta holgura y siguen trabajando ahí, financiar esos proyectos. Increíblemente no lo han hecho, con lo que la información no fluye, es poca, no es constante.  Y creo que sin ella no será posible avanzar.

Grupo UdeG ya tiene una sección de medios de comunicación, que incluye una publicación periódica (La Gaceta Universitaria), una emisora de radio (Red Radio UdeG), un canal de televisión abierta (Canal 44) y varias páginas de internet. La disidencia, más allá de las redes sociales (donde las autoridades de la UdeG también tienen presencia) no tiene medio de comunicación alguno.

            Hay que mantener la presencia en las redes sociales. Pero hay que pasar a las páginas web con contenido multimedia, documentales, una gaceta alternativa, radio, televisión por internet, brigadeo, conferencias y foros. El estudiante debe contar con información clara de cómo se maneja su institución, y esa información debe llegarle cuando recién se incorpora a la universidad. Creo que es una tarea pendiente de la disidencia lograr para los estudiantes esa accesibilidad informativa. En la ciudad hay gente con amplio conocimiento del caso UdeG, sólo hay que darle medios de comunicación, amplificar su crítica, hacerla llegar a las masas. Ahí está, a mi parecer, una de las principales tareas de la disidencia. Por supuesto, parte del problema es que hay que invertir e intentar la autogestión.

Hay que empezar por ahí. Existe la posibilidad de contar con un programa de radio en AM un día a la semana, dos horas, por 2 mil pesos mensuales. Me parece asequible. El diseño y manutención de una página web no parecen tareas tan complicadas. Se podría alimentar una columna en video semanal que sería subida al Youtube sin mayores problemas. Podemos generar contenidos audiovisuales. Podemos generar textos. Podemos realizar trabajo periodístico y de investigación. Muchos ya lo hacemos en nuestro tiempo libre.  Necesitamos, sin embargo, el apoyo económico de los profesores disidentes.

¿Alguien quisiera estar en un proyecto de generación de contenidos críticos en audio, video y texto sobre la Universidad de Guadalajara?

¿Alguien quisiera apoyar económicamente?

Abramos la discusión.

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