Posicionamiento de YoSoy132 GDL en el IEPC

Comunicado

Libertad y Concordia.- Iniciamos señalando que el movimiento YO SOY 132 surgió en el seno de la ciudadanía, es totalmente apartidista, plural, y ha dado seguimiento a los supuestos ejercicios democráticos en el país en las pasadas elecciones municipales, estatales y federales, lo cual nos encauza a percibir al sistema político mexicano como corrupto por servir a los intereses de los partidos políticos y no a los del pueblo de México. No estamos aquí porque se nos haya invitado a hablar de nuestra percepción sobre las instituciones electorales y la política en México. Estamos aquí por otras razones. De hecho, fue difícil decidir venir o no; creemos que la invitación fue realizada exclusivamente para tratar de legitimar un instituto que no nos representa y que podrá escudarse en el siguiente argumento: somos democráticos y por eso les estamos dando voz. Esto está muy lejos de ser verdad. Por el contrario, estamos aquí para ejercer un derecho que nos corresponde y no nos han dejado ejercer. Creemos que lo que venimos a decir aquí, no será considerado y por lo tanto no se atenderán ni nuestras demandas ni las demandas de la sociedad.

ASISTIMOS AQUÍ BAJO PROTESTA.
Las instituciones electorales de nuestro país siempre han sido ajenas a la ciudadanía; en cambio, están al servicio mercenario de unos cuantos intereses partidistas, políticos y privados; actualmente no tenemos motivos para pensar que ésto haya cambiado. No hemos visto siquiera voluntad de cambio en las instituciones electorales, que siguen usando los medios de comunicación para congratularse constantemente de su trabajo, pese a los nulos resultados en materia democrática. Aclaramos desde el principio: NO CREEMOS EN EL IEPCJ. NO CREEMOS EN EL IFE. NO CREEMOS EN LOS PARTIDOS POLÍTICOS, mucho menos en las autoridades gubernamentales que dicen representarnos.

En ninguno creemos. No nos representan. Los organismos electorales y políticos no tienen credibilidad y por lo tanto negamos rotundamente que en Jalisco, y en México, vivamos en democracia. El IEPC se jacta de tener CERTIFICACIÓN EN ISO 9001:2008. Con esto, el IEPC asegura, citamos textualmente, que “el insituto se profesionaliza en la organización de procesos electorales con calidad.

De acuerdo con estándares internacionales, somos un organismo con excelencia”. ¿Cómo puede el IEPCJ asegurar que es un organismo con excelencia cuando tiene un altísimo nivel de desconfianza de los ciudadanos? ¿Cómo se puede asegurar que las instituciones electorales en México representan a sus ciudadanos, cuando según un estudio elaborado conjuntamente por el Instituto Federal Electoral e investigadores de El Colegio de México y las universidades Autónoma Metropolitana y de Guanajuato, el 57% de los jóvenes tienen poca credibilidad en el IFE y 8.7% nada?; además de que el 53% tiene poca credibilidad en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y el 11.4% nada. Según cifras de la encuesta de percepción ciudadana 2012 realizada por la organización “Jalisco cómo vamos”, sólo 47% de los ciudadanos se sintió representado por los partidos políticos y los candidatos en las últimas elecciones. Según este mismo estudio, los ciudadanos se sienten excluídos de la toma de decisiones y creen que hay una crisis de representatividad y de gobernabilidad. ¿Hablan estas cifras de un organismo pensado para representar a sus ciudadanos? Quizás, antes de pagar para ser certificados por empresas y estándares internacionales, deberían invertir para ganarse la confianza de sus propios ciudadanos, reduciendo el presupuesto de los partidos políticos, reduciendo su propio presupuesto para publicidad, y facilitando sistemas de participación verdadera.

2. Reseña de irregularidades en el proceso electoral del 2012 y en general de todos los procesos electorales desde que tenemos memoria.
No podemos ser ciegos y creer que el IEPCJ y el IFE organizaron un proceso electoral ejemplar, como tanto se han empeñado en hacernos creer a través de costosos spots en televisión. El proceso electoral del 2012 estuvo plagado de irregularidades en Jalisco y en todo el país. En el ámbito nacional, #YoSoy132 presentó más de 1,100 casos de presuntas irregularidades y delitos electorales cometidos durante la jornada electoral, y organizaciones como Alianza Cívica reportaron un sinnúmero de irregularidades, entre las que se encuentran: compra de votos y credenciales electorales; intimidación y hostigamiento contra observadores y ciudadanos; hasta un 21% de casillas donde los ciudadanos no pudieron sufragar en secreto y fueron acompañados hasta la urna por niños que vigilaban el sentido de su voto; violaciones a la veda electoral; publicidad de partidos en las casillas electorales e incluso intimidación con armas de fuego en estados como Sinaloa, Chihuahua y Durango, donde a punta de pistola se realizaron actos en beneficio del candidato del PRI, además de que privaron de su libertad a indígenas Raramuris para que éstos no sufragaran, mientras que en Durango bloquearon el paso de representantes de casilla que no pertenecieran al PRI o al IFE, como reporta la revista Proceso.

Respecto al ámbito local, al hacer verificaciones con el sistema de Preconteo de los votos (PREP), se detectaron casos donde se duplicaban votos a favor de un mismo partido, esto debido a las coaliciones y la forma en que se llevó la votación, ya que si alguien votaba por una coalición se daban casos de duplicidad de votos en favor de los partdos que conformaban a la misma. Como fue el caso de la casilla 2953 Básica del distrito, y muchas otras que tenemos documentadas. A groso modo se pueden enumerar las siguientes irregularidades:

1.- 47,000 votos comprometidos de las iglesias evangélicas a favor del candidato del PRI.
2.- Guerra sucia contra el PAN y MC con mensajes y llamadas en veda electoral.
3.- Burda compra de votos a cambio de dinero o tarjetas de descuento.
4.- 300 representantes de casilla sustituidos de manera ilegal.
5.- Secuestro de más de 400 actas electorales y 100 ilegibles.
6.- Votación inflada a favor del PRI en más de 90 actas con votos dobles o duplicados.
7.- Detienen policías a priístas por comprar votos.
8.- El ayuntamiento de Guadalajara se volcó a apoyar al PRI con personal y recursos.
9.- Censura de información y un cerco mediatico claramente definido a favor del PRI.

Dejando de lado la jornada electoral, el proceso entero fue caracterizado por escándalos como los siguientes:

– La presentación de encuestas con claras tendencias hacia un partido, hecho que fue confirmado por Ana Cristina Covarrubias, directora de una casa encuestadora, que declaró a ADN político que le hicieron ofertas para modificar encuestas.
– Acusaciones por parte de la Revista Proceso y The Guardian acerca de propaganda encubierta en telenovelas, programas de revista, revistas de espectáculos y entrevistas con conductores del medio de la farándula a favor de un candidato.
– Un excesivo gasto de recursos económicos empleados para la campaña de todos los partidos políticos.
– Acusaciones a Gobiernos de estados como Veracruz o el Estado de México de invertir cantidades millonarias en compra de despensas y monederos electrónicos en Soriana, acciones documentadas por Carmen Aristegui.
– Acusación de uso de monederos Monex por el PRI para la compra y coacción del voto, caso que hasta la fecha no ha sido esclarecido, y que el PRI mismo se encargó de negar cerca de 20 veces antes de aceptar que se habían usado estos monederos, como documenta Ana Leticia Hernández Julián en un reportaje hecho para Sin Embargo.

Si bien es imposible presentar las pruebas de todas estas irregularidades en este breve espacio, todas estas incosistencias fueron analizadas y juzgadas por consejeros y tribunales que no cumplieron con la labor de investigar a fondo todos los casos y evidencias presentadas de que el proceso electoral estuvo lleno de inconsistencias, y más bien fungieron como abogados de los partidos políticos, al simplemente sancionar de forma económica algo que debió derivar en la nulidad de un proceso. Esto deja también en clara evidencia que se violaron las garantías para una equitativa competencia dentro de la jornada electoral, ya que la posibilidad de un triunfo electoral dependió en gran medida a la capacidad económica de los participantes para difundir su información, y no en base a lo establecido por las leyes y principios bajo los que fue originalmente redactada la carta magna de nuestro país.

Nada de esto nos sorprende. En el ámbito local, los consejeros del IEPCJ sufren de desprestigio.

Durante las elecciones a gobernador de Jalisco 2012, el consejero electoral del IEPCj Nauhcatzin Bravo Aguilar se dedicó a golpear a Enrique Alfaro, candidato por el MC, por instrucciones de Gabriel Torres, ex director del canal 44, ahora coordinador general de radio y televisión de la UdeG, por órdenes de Raúl Padilla López, presidente de la FIL y la FICG. La sede para instrumentar la deslegitimización de Alfaro, fueron las oficinas de la fracción parlamentaria del PRD en el Congreso del Estado de Jalisco, siendo coordinador el ex diputado Raúl Vargas López. Utilizando personal y recursos del endeudado Legislativo, para tal fin.

Por otra parte, las actuaciones del consejero presidente del IEPC Tomás Figueroa y el consejero Víctor Hugo Bernal, dejaron en entredicho su imparcialidad, al acompañar en un viaje de placer, a Enrique Alfaro a Cuba, durante plenas elecciones electorales. Los tres viajaron a la isla en un jet privado. Incluso debemos señalar que el nombramiento de José Tomás Figueroa Padilla como presidente del IEPCJ es una prueba fehaciente de la existencia de una campaña planeada desde el 2010 por parte de Roberto Marrufo, Aristóteles Sandoval Díaz y Raúl Padilla López para el manejo de las pasadas elecciones a nivel estatal.

Todos estos son ejemplos de consejeros que responden a intereses de poder, amiguismo y entreguismo.

No a la ciudadanía.

Lo anterior no es algo nuevo en el país, y seguramente tampoco les resultará ajeno a quienes nos visitan; la imposición presidencial tiene varios ejemplos memorables, como el fraude de 1988 o el proceso electoral altamente cuestionado del 2006. Todas estas irregularidades e incidencias dejan un sabor de altísima incertidumbre en la ciudadanía, que no ha sido aliviado por nuestras instituciones.

No conforme con lo anterior, el sistema político mexicano ha sido también reaccionario y represor ante las demandas de la población, como es el caso de la desaparición de reporteros y violencia hacia las expresiones de manifestación pública. Eventos como los acontecidos el día 1 de diciembre del 2012 en diferentes partes del país, demuestran que, en su intento por censurar la opinión y manifestación pública con lujo de violencia y de forma indiscriminada, no contemplan ni representan en realidad a la población. En el caso de Jalisco, el ejercer este derecho de expresión como muestra de inconformidad por el fraude en ese entonces reciente, resultó en la detención de 27 personas sin motivo aparente o correctamente fundamentado; en violencia incluso contra mujeres embarazadas e infantes, y la detencion de peatones casuales que no formaban parte del contingente de manifestación, como lo fue el caso de Pavel Ocampo y Ulises Ocampo Nuñez , quienes fueron detenidos al ser sorprendidos grabando a un policía que golpeaba a una mujer que después también fue detenida.

No sólo declaramos desierta la representación democrática, sino de los derechos del pueblo en general: estos manifestantes fueron incomunicados por un lapso prolongado de tiempo, por ende privados de la presencia de un representante legal de su confianza; se les imputaron cargos ficticios por elementos de policía que a la fecha, el mismo gobierno nos niega saber su identidad bajo una supuesta “protección” a los elementos de seguridad pública.

3. Conclusión
Saludamos a nuestros visitantes de Irán e Irak y presentamos la siguiente reflexión: aquellos que atestiguaron la revolución verde de Mir Hossein Mosaví sabrán de la importancia de darle a la ciudadanía herramientas para empoderarla. Tanto en Irán en 2010 como en México en 2012, miles de personas salieron a las calles a reclamar su justo derecho a ser escuchados. Votaciones de más del 100% resultaron en que los 3 candidatos a la presidencia iraní rechazaran los resultados como fraudulentos se entrelazan con casillas en México donde hay votos dobles o triples y casillas en donde el partido vencedor tiene más del 100% de los votos. Los ecos de la falta de democracia y de grupos de intereses especiales hacen eco desde Teherán hasta Guadalajara. Ambos países no han visto los beneficios de su producción petrolera, y su incapacidad de construir ciudadanía tiene a sus habitantes amarrados de manos y pies. México lamentablemente poco puede contribuir a que nuestros hermanos iraníes, ustedes, aprendan algo de nosotros para mejorar su país, pues nos aquejan muchos de los mismos problemas.

Como ya hemos señalado, los ciudadanos no contamos con los medios eficaces para participar en los procesos electorales. La razón es muy simple: al gobierno no le conviene que el ciudadano participe, porque entonces se harían públicas todas las corruptelas que se cometen al interior de las instituciones y organismos gubernamentales. Se harían públicos todo el tráfico de influencias y el “compadrazgo”.

Toda la corrupción y todos los fraudes y robos al presupuesto público. Todos los saqueos y las injusticias en nombre del progreso y el beneficio de unos pocos. Al ver nuestras instituciones es muy fácil explicarse por qué en nuestro país unos cuantos son los hombres más ricos del mundo, mientras que, según datos de CONEVAL, más de 50 millones son pobres y de estos, cerca de 28 millones no tienen que comer. Entendemos perfectamente por qué al joven mexicano promedio le da pereza y asco la política. A través de ella jamás se ha logrado nada significativo desde hace mucho tiempo, más allá de construir más vías rápidas y puentes atirantados que no están contribuyendo a construir una ciudad sustentable; más allá de mantener una Universidad pública que, según datos de El Informador, no tiene cupo para el 55% de sus aspirantes; más allá de permitir a concesionarios ofrecer un transporte público que sube de precio y baja de calidad constantemente, o de organizar unos juegos panamericanos que si bien estuvieron muy bonitos, nos dejaron endeudados a todos los jalisciences hasta el año 2030.

No podemos pedirle al ciudadano que nazca de él la iniciativa de crear mejores condiciones para la participación en la política. No se puede esperar que el ciudadano busque de manera desinteresada y apasionada participar en la política nacional cuando tiene otras preocupaciones primordiales, como alimentar a una familia en un país donde el salario mínimo no alcanza ni siquiera para comprar la canasta básica. Son las instituciones electorales como el IEPCJ las que están OBLIGADAS a facilitar la participación ciudadana. Queremos que nuestros impuestos se vean reflejados en eficiencia de las instituciones públicas. Y el IEPCJ, además de organizar elecciones de manera deficiente, NO ESTÁ FACILITANDO LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA. La democracia en México no existe, y el IEPCJ es uno de los organismos adjuntos a esta democracia ficticia, junto con el IFE y el Tribunal Electoral.

El IEPCJ estará muy calificado para organizar elecciones llenas de irregularidades, pero la democracia no debe consistir exclusivamente en ir a votar cada 6 ó 3 años, y después olvidarse del asunto. Si somos optimistas, podemos decir que vivimos, si acaso, en una democracia representativa, aunque esos cuantos que deberían representarnos a nosotros, no lo hagan. Pero está bien, llamémosle democracia representativa, siempre y cuando le pongamos en letras pequeñas: “de unos cuantos intereses privados”.

No es eso lo que nosotros queremos. No queremos una democracia donde resulte electo aquel que haya invertido más en una mejor estrategia publicitaria, o el que más haya llenado de basura las calles con tanto folleto y espectaculares, o el que más repartió despensas y compró votos. No queremos una democracia donde un partido exceda los gastos de campaña y la única consecuencia sea pagar una simple multa que terminamos pagando los ciudadanos; donde se le permita a un político hacer promesas en campaña que después no cumplirá, como el caso reciente de Aristóteles Sandoval y su falsa promesa de transporte público gratuito para todos los estudiantes. Donde lo que importa son los ¿qué? y no los ¿cómo? Las promesas irrealizables y no los proyectos factibles. No queremos una democracia donde se gaste más dinero en publicidad para posicionar candidatos, que en soluciones para detener la violencia y el hambre de millones de mexicanos.

Nosotros, en cambio, queremos una democracia de ciudadanos activos e informados, donde sea fácil acercarse a participar en la toma de decisiones y dar ideas para construir un mejor país, sin necesidad de pertenecer a un partido político o de pasar por una serie de filtros burocráticos. Donde los medios masivos no estén en manos de un par de empresas privadas y un puñado de consorcios de medios. Por eso hemos sido tan insistentes en la importancia de democratizar los medios, porque entendemos el papel fundamental que juegan las televisoras para legitimar un proceso a todas luces falso.

En fin, lo que queremos es una democracia donde todos tengamos voz para hablar de las cosas que afectan a nuestra comunidad, de nuestras inquietudes y de nuestros sueños. Una democracia donde el ciudadano no sólo vote, sino que en verdad, GOBIERNE.

Esta lucha no se trata de que no ganó cierto candidato, o de que otro hizo trampa. Esta lucha es para hacer visible que todo el sistema político mexicano está corrompido; que todos los partidos, sin excepción, tienen prácticas deplorables, y tanto el IFE a nivel nacional como el IEPCJ a nivel local funcionan como un bastión de la partidocracia y no representan los intereses ciudadanos; representan los intereses de los partidos. Aunque la mayoría de los que participamos en el movimiento Yo soy 132 somos jóvenes, tenemos memoria histórica. Esto no es un problema de un año electoral en específico, esto es un problema de siempre: el ciudadano no tiene acceso a la toma de decisiones del quehacer político. El ciudadano no tiene acceso a la construcción de un país mejor a través de la política. Este es un privilegio del que sólo gozan aquellos con poder; y los políticos y las instituciones, con toda su burocracia y el apoyo de los medios, se han encargado de alejar al ciudadano, para que así nuestro país sea un negocio en manos de unos cuantos.

Esta lucha se trata de conseguir una democracia participativa, y no contamos con herramientas que nos permitan construir, tal como el plebiscito, el referéndum, las candidaturas independientes, las consultas ciudadanas, la autonomía barrial, o medios en manos de todos. Y si las instituciones creadas para esto no son facilitadoras de estas y otras herramientas para crear una democracia verdadera, ¿para qué las queremos?

Quizás estamos perdiendo nuestro tiempo al estar aquí, pero nos sentimos con la necesidad de preguntarles, frente a frente: ¿Hasta cuándo las instituciones electorales dejarán de mentirnos y
mentirse a si mismas, y tendrán la humildad suficiente para reconocer que falta muchísimo por avanzar en materia de democracia? ¿Hasta cuándo todo el sistema electoral mexicano dejará de representar los intereses de los partidos y empezará a representarnos a nosotros? Ya estamos cansados de esperar, y por lo tanto estamos convencidos de que el camino para la construcción de la democracia no vendrá de estas instituciones corruptas y falsas, sino del diálogo y la vinculación entre todos los ciudadanos.

Acercar la cultura política a los ciudadanos no debe ser una lucha institucional a largo plazo, debe ser una emergencia, una cuestión de AQUÍ y AHORA. Y si las instituciones electorales no están dispuestas a empezar a invertir en esto, entonces es obligación de nosotros los ciudadanos desconocer esas instituciones y empezar a trabajar por nuestra cuenta en la construcción de una democracia real donde quepan las aspiraciones de todos los jalisciences y todos los mexicanos, para así construir, entre todos, un proyecto de nación sustentable e incluyente.

 

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