Las personas en el dólar

Francisco Miñaca

Ecuador

La humanidad, a través del pensamiento y el lenguaje, es capaz de asignar valores particulares a los objetos de la realidad. Uno de los casos más significativos de esta particular forma de valorizar es el del dinero. Este resulta digno de estudio, en su aspecto de signo, debido a la importancia que ha tenido en el desarrollo de la civilización desde hace miles de años y a las múltiples singularidades que afectan su representación.

Entendemos el dinero como valor. El valor es asignado por una entidad emisora como el Banco Central o la Casa Real que a su vez se articula en la distancia histórica del conflicto armado y la memoria. A través de las monedas y los billetes de una nación se manifiesta, implícita o explícitamente, toda la historia y creencias del mismo. La numismática aporta un testimonio importante sobre el espíritu de las épocas en su intento de manifestar un aspecto oficial y sobre las ideas que han determinado la auto representación de los pueblos dentro de la historia.

¿Qué nos dicen las monedas? El dinero está amalgamado con todos los aspectos de la vida humana. Es posible comprar alimento, salud, droga, sexo, conocimiento, protección y muerte. Aquello que confusamente nombramos capitalismo es un sistema que inunda la realidad. La numisma tiene la facultad que tienen los peces muertos de advertir la toxicidad de los ríos.

El año 2000 aún posee un carácter ilegible para muchos ecuatorianos ¿Qué significaron las palabras de aquel presidente sudoroso que informaba a través de la televisión que el Sucre había muerto? Algunos éramos niños, ajenos al peso del dinero y a la angustia de los adultos.

La semiótica es, además de una disciplina relacionada con el lenguaje y el sentido, el estudio médico de los síntomas ¿Qué podemos decir sobre el Ecuador imaginado como un paciente? Washington, Lincoln, Jefferson, Hamilton, Jackson, Grant y Franklin han tomado el lugar de Atahualpa, Juan Montalvo, Vicente Rocafuerte, Gabriel García Moreno y Eloy Alfaro. Consideremos además que cada uno de estos nombres es una plétora de sentido y pasión histórica.

Cambio de piel en las puertas del siglo XXI, muerte y resurrección de los discursos, palimpsesto numismático. La historia continúa dentro del tiempo, los nombres del futuro son ahora. Si algún día recuperamos la posición que nos permita forjar nuestras propias monedas ¿qué rostros poblarían nuestra billetera? La semiótica es apertura infinita.

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